He estado por estos días sin rumbo, sin reloj, sin tiempo. Queriendo hacer 300 mil cosas, con un poco de ansiedad y sobre todo con ganas de comerme el mundo a mordiscos. Siento una necesidad inmensa de conocer, de leer, de entender. Me sumerjo en un conocimiento nuevo, lleno de colores nuevos. Estoy abierta a las posibilidades, feliz.
Puede parecer incomprensible pero me lleno de descubrimientos, de silencios largos, de ideas, de ganas de crear nuevas cosas. Ya casi es tiempo de parar por unos días, y mientras la maleta me espera en un rincón, yo continúo con este insomnio de conocimiento. Hace tanto que no me sentía así tan llena de energía e ilusiones. Sigo aprendiendo y creciendo.
Hace algunas noches que el sueño no es igual, insomnio, ansiedad y sobretodo plenitud. Estoy retándome a mi misma a sobrepasar mis propios límites. Y desde aquí puedo sentir que el camino es largo pero lleno de frutos.
Bienvenido el insomnio cuando es de amor y de felicidad.


